CHAPTER 1
VERANO DE 1874
— ¡Qué noche tan hermosa!
— ¡Hermosísima!
— Y ¡qué calor ha hecho hoy! ... Figúrese usted que esta mañana ...
— Agur ...
— Adiós ...
— Muy buenas noches ...
— Pues, sí, señor; como le iba diciendo a usted ...
— ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!
— ¿Has conocido a ése? Es aquel que el año pasado ...
— ¡Agua, aguardiente y azucarillos! ¡Agua!
— ¡Niñas! ¡Niñas! ¡Más despacio!
— Tenga usted cuidado, Arturo; ¡que nos llama mamá!
— ¡Barquillero!
— ¡Matilde, eres un ángel! ... ¡Eres una diosa! ... ¡Eres una! ...
— ¡Pero, ¡hombre! ¡Esa mujer es una arpía! Gustavo debía divorciarse ...
— ¡Ramitos y camelias! ¡La vara de nardo a dos reales! ¡Señorito, cómpreme usted una! ...
— ¡Allá van! ¡Ella es! ¡Aprieta el paso! ... ¡Bendita sea la gracia!
— ¡Aquí vienen! ¡Ellos son! ... ¡Qué tontos!
— ¡Caballero! ¡Que no tengo padre! ¡Una limosnita por el amor de Dios!
— ¡La Correspondencia!
— Pues bien: ¡desde entonces estoy cesante! ... ¡Esto no es país!
— ¡Chico! ¡Chico! ¡Buen turrón! ¿Y cómo te las has compuesto?
— Es un cuadro muy bonito. Pero a mí me gusta más aquel en que Pepita Jiménez y el teólogo ...
— Lo que usted oye. Murió ab intestato y me correspondió la mitad de la herencia. Yo no le había hablado nunca ...
— Lo mismo creo yo. La crisis es infalible. ¡Así no podemos seguir! Cristino será ministro antes de un mes.
— Y ¿qué hiciste tú? ¿Le devolviste su carta con una bala?
— ¡Le dí dos bastonazos, y en paz! No tenía él la culpa, sino ella ...
— Pues dicen que los carlistas están en Guadalajara ...
— ¡Mejor!
— ¡Lo mismo me da! ... ¡Esto es horroroso!
— ¡Señorita! ¡Merengues! ¡Acabaditos de hacer! ...
— Adiós. Yo me voy al concierto del Retiro. Aquello estará más fresco.
— ¡Oh! ¡Si yo encontrara una mujer que me comprendiese! ¡Una mujer ...!
— ¡Ay! ¡Si yo encontrara un hombre digno de ser amado! ¡Un hombre ...!
— Hoy se cierra el juego. ¡Cómpremelo usted, señorito, que va a salir!
— Entonces me apretó la mano y expiró ... Tenía veintiséis años.
— ¡Pobre Adelaida!
— Pues yo los clasifico de otro modo: Frascuelo es Shakespeare, y Lagartijo es Corneille. Frascuelo representa una revolución en el arte, mientras que Lagartijo ...
— ¡Nada! Convénzase usted ... Todas las cuestiones se resumen en una, que es la cuestión teológica. En mi concepto, la presciencia de Dios y el libre albedrío del hombre son los dos únicos puntos que hay que dilucidar al discurrir sobre la pena de muerte.
— ¡De manera que el traje completo te ha venido a costar unos seis mil reales! Para estar hecho en París, no es caro ...
— ¿Y cree usted que pronto habrá elecciones?
— No sé. Pero los distritos hay que cultivarlos sin cesar. Si logro que me quiten el estanquero de ...
— ¡Señora, que tengo tres hijos, y soy viuda, y estoy enferma! ...
— ¡Jesús, qué mendigos éstos! ¡No la dejan a una pasear! ¡Perdone usted por Dios, hermana! Dios la ampare.
— Mamá, llévanos al café Suizo ...
— Todavía es muy temprano. Luego iremos ...
— Está usted equivocado. Donde reside el alma es debajo de la dura mater, al principio del cerebelo. Drelincour dice ...
— ¡Mañana sale, jugadores! ¡El 8.250! ¡El premio de 60.000 duros!
— Pero, Manuel: ¿cómo duda usted de mí? ¿Me cree usted capaz ...?
— Pues sí, chico: al poco tiempo supe que amaba a otro ...
— Oye ... ¡Pero no te acerques mucho! ...
— ¿Qué? ¡Habla! ... ¡Habla, bien mío!
— Mañana sigue la novena. ¡Que no faltes! ...
— ¡Bendita seas!
— ¿Yo? ... Veinte cuartos. ¿Y tú, cuánto tienes?
— ¿Yo? ... Una pesetilla ...