Compongo música que no es música, toco en bandas de rock que no son bandas de rock, escribo novelas que no son novelas, poemas que no son poemas y cuentos que no son cuentos, investigo en disciplinas que no son disciplinas (sino el cruce de otras disciplinas como el arte, la ciencia y la tecnología), restauro aquello que no es restaurable y soy profe. Cada vez gano menos. Soy un perdedor encantado.