Dr. Roberto Martínez-Torres Ph.D.

Mis ojos vieron la luz por vez primera en el barrio Barahona de Morovis, Puerto Rico, en 1952… Faltaban dos meses para la constitución del E.L.A., Etc. No es fácil nacer en un pueblo donde la gente desconoce lo que es; porque lo han educado para la ignorancia. Desde que tengo razón y le doy uso, fui aprendiendo que al pueblo Jíbaro de Boriquén se nos ha estado negando nuestra propia existencia como pueblo y, de esa manera, la posibilidad de conocer nuestra identidad. Y esa identidad sólo se puede conformar e internalizar si conocemos nuestro pasado. Primero fue necesario demostrar que aún estamos vivos. Luego pudimos preguntamos: ¿Quiénes somos? Pero ya vamos conociendo. ¡Somos el pueblo Jíbaro! ¡Somos los nativos de esta tierra! Somos del tronco genético del pueblo que los académicos han llamado “Los Indios Arcaicos”, que arribamos a esta Antilla Caribeña hace ya casi diez milenios.

¿De dónde venimos? Nuestra genética entronca fuertemente en Centroamérica; también en África, América del Sur y en la Península Ibérica. Hablamos “nuestra lengua” Jíbara, una mezcla muy elaborada de elementos de la lengua maya, conjugados algunas veces con las reglas del habla castellana; y muchas voces ibéricas utilizadas por la gente humilde de esa zona del planeta que ha “cruzado el charco” desde 1492…

Ya hemos comenzado a publicar nuestra verdadera historia: La Tembladera, Primer Tratado de Arqueología Nativa. En esta obra presentamos la evidencia material de la sobrevivencia de nuestra gente en las cuevas de Morovis hasta el Siglo XIX. La misma fue censurada hace ya 25 años, en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y El Caribe. Cosas de la colonia.

En nuestra obra Federico Cabrera, Ma/Ne Ngobá, Un Hijo de África en Morovis, documentamos un buen ejemplo de nuestro mestizaje africano-indígena. La acogida de esta obra se ha dado, principalmente, entre los tataranietos (as) del esclavo moroveño que residen en los Estados Unidos. También hay patria sembrada “en las entrañas del monstruo”.

En nuestra obra A Lo Sucu Sumucu, Raíces Mayas del Habla Jíbara (Tres volúmenes y otros dos en preparación.) estamos elaborando el primer Diccionario Etimológico de nuestra Lengua Jíbara. El revuelo que ha causado la misma, principalmente entre Boricuas de La Diáspora, es alentador y esperanzador.

En mi obra La Región del Abacoa, Presencia Milenaria del Pueblo Jíbaro (Tesis doctoral en proceso de maquetación.) documentamos las huellas dejadas por nuestro pueblo en la zona de Arecibo y pueblos limítrofes, durante más de cuatro milenios.

Tengo tres hijos y tres nietecitas, renuevos de nuestra generación. Seguimos trabajando, con más ahínco cada día, aún a los 67 años, alejar, en lo posible, la enfermedad esa del ‘viejito alemán’. El tiempo apremia. La educación de nuestras futuras generaciones de Boricuas así nos lo exige. Los datos sobre nuestra persona, que tradicionalmente se esbozan en una biografía, los dejaremos para nuestra lápida.

10 de octubre de 2019

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