¿Qué podría yo decir de mi, que a ustedes interese, sorprenda, complazca, o al menos haga pensar?; porque llorar o reír sería ya mucho esperar. Y no porque ustedes no fueran generosos, ni porque yo no fuese merecedora de sus risas o sus lágrimas, que bien pensado sí lo soy. Es más una cuestión de Mandamiento: “Los premios se han de dar a quienes necesitan, no a quienes merecen”.
Una torpe bailarina, que de puntas camina con mínima soltura entre letras, y que a veces a conciencia y otras sin pretenderlo descubre versos y paradigmas increíblemente bellos en campos que le eran prohibidos por su mente temerosa y represora, esa soy yo.
Una nube, la colada al sol, huesos de un colgado de un árbol, un trigal, el trenzado de cabello de una joven, la baba de un caracol, multitud de flores, dentro todo de un enorme pañuelo de bordados y colores...Pura seda al viento, eso pretenden ser mis escritos. Y que cada cual coja lo que guste...Y lo disfrute.