Rafael Ramos Jaén nace en Ubrique (España), pueblo de la serranía de Cádiz en 1961. Transcurre su infancia entre la chiquillería traviesa, entre las callejuelas serpenteantes y empinadas de su pueblo. Cursa los estudios elementales y el bachillerato en colegios públicos de su localidad. Coincide su adolescencia con el emocionante etapa de la transición española hacia la democracia, empapándose del baño de ideas, reflexiones, reivindicaciones y anhelos que ello supuso para la ciudadanía. Se traslada a Madrid donde en 1985 obtiene el título de Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales. De sus comienzos profesionales en Auditoría, pasa un breve tiempo por el sector de la banca hasta recalar en la Administración Local, donde continúa. Se define ciudadano del mundo con raíces locales.
Es crítico con todas los sistemas e instituciones económicas habidos hasta ahora, que han llevado a la humanidad en su conjunto a la situación actual de tremendas desigualdades y a esquilmar los recursos del planeta y el medio ambiente.
A pesar de ser economista se siente defraudado por un gremio que no ha sido capaz de dirigir la humanidad a cotas razonables de justicia económica. Reniega de los tecnócratas, no pensadores, formados en el sistema y para el sistema, incapaces de ver más allá de él. Admira, por contra a los economistas humanistas, los grandes pensadores olvidados y apartados de la sociedad con el silencio de los medios de comunicación manejados por los dueños del mundo.
Está convencido que el bienestar colectivo no es la suma de cada bienestar individual, sino que al bienestar individual se llega por división del bienestar colectivo.
Cree que el verdadero gobernante es el que gobierna mirando y leyendo las miradas de la calle, no el que gobierna desde despachos herméticos al dictado del
mundo financiero o del gran capital.
Su primera novela, COLAPSO, trata de las maldades del sistema financiero, del sometimiento del ser humano a los avances tecnológicos y del carácter esencialmente grupal de la especie humana.
Socio de Médicos Sin Frontera, Greenpeace y Ayuda en Acción, de la que es también voluntario activo, está convencido del valor de la solidaridad.
Se muestra de acuerdo, entre otros, con uno de los lemas del movimiento 15M, el que dice: ni cara A, ni cara B, queremos otro disco.
Aún confía en el ser humano.