Casi por casualidad, y aunque nací en tierras gaditanas, los alisios me guiaron hasta un remoto archipiélago. Si algo caracteriza a las islas Canarias es su suelo volcánico y su cielo. Lo sólido y lo etéreo, antagonistas por naturaleza.
Igual de contrarios y reñidos parecen los de ciencias y los de letras. ¿Quizá alguna extraña mutación genética separó nuestras ramas evolutivas hasta hacernos incompatibles? Desde nuestra reconciliación en tiempos de Leonardo, la brecha no ha cesado de ensancharse. Sin embargo, las grietas en suelo volcánico no tardan en rellenarse con nuevo material, que siempre proviene de las profundidades. Un puente fértil que aniquila el abismo y une las dos orillas.
Ingeniero agrónomo y divulgador científico. Galardonado con el Premio Prisma a la Divulgación 2004 de la Casa de las Ciencias de La Coruña, y premio especial de Química en el V Certamen "Teresa Pinillos" de ensayos de divulgación científica y humanística Ensaya'10.